Su pasión por el tema político sale a relucir cuando es electo presidente del Centro de Estudiantes de su liceo y poco después emprende su primer gran paso, el más difícil, mudarse a la capital dejando atrás a su familia. En su nuevo hogar, Caracas, en pocos años se transforma en licenciado en Ciencias Políticas de la UCV, habiendo formado ya su carácter crítico y de oposición confrontando nada más y nada menos que a su padre, quien gozaba de un excelente humor y era franquista hasta los huesos.
La ideología política y la vocación de humorista que representa este personaje, son admiradas por haber sobrevivido a grandes conflictos y transiciones, dejando rastros marcados de integridad, perseverancia y convicción, de que los sueños sólo se alcanzan con grandes pasos.
Laureano Márquez es un luchador social que ha elegido el humor como profesión. Su coraje y honestidad lo han convertido en un hombre de excepción, admirado y querido por un colectivo social que busca el significado detrás de la risa, la crítica detrás del chiste y la esperanza detrás de la sátira.
Incansable, su sable es la sátira y la risa es el
instrumento de la verdad. Ha superado retos y derribado obstáculos y
a pesar del éxito alcanzado, el día a día no está
exento de dudas y miedos. Hombre de fino intelecto y convicción en lo
que hace, literalmente puede convertirse en quien quiera, pero él prefiere
los personajes políticos. Cierto es que esta preferencia requiere una
alta dosis de coraje, pues la sátira va dirigida al poder establecido
o gobierno de turno. El humor político es como una válvula de
escape a la sociedad, para que la olla social no estalle. Como diría
Claude Roy: "La verdad es demasiado cruel para decirla sin hacer reír".
En ese sentido, el humor simplemente tiene el objetivo de mostrar opiniones
y disidencias. Aclara Márquez, "yo no creo que el humor pretenda
mostrar caminos". Sin embargo, él sabe que no es un simple comediante,
y que muchos de sus puntos de vista se convierten rápidamente en vertientes
de opinión pública.
Objeto de múltiples premios y reconocimientos por
su ingenio e inteligente sátira del acontecer político, Laureano
Márquez define su actuación en el escenario: "No voy a hacer
un trabajo neutro. No hago chistes de los pajaritos en Etiopía, hago
chistes de lo que está pasando aquí y fijo una posición
frente a las cosas. Tengo una opinión que algunas veces es acertada y
otras no. Creo que en una sociedad plural los que tenemos la misión de
comunicar, simplemente expresamos nuestra visión del mundo. Al final,
el público toma lo que le parece racional y necesario".
El humor es mejor cuando es serio. Laureano Márquez
ha hecho de su ingenio una forma de vida y una larga trayectoria escénica
así lo atestigua. Sus más recientes apariciones en "La Reconstituyente",
"El Pantaletazo" y el programa informativo de Televen, "En este
país" revelan que es un ferviente creyente en ese punto de equilibrio
que exhaustivamente busca entre la crítica, la realidad y lo esperado:
"no incito nunca a la violencia o la confrontación. Creo que las
opiniones disidentes, lejos de perjudicar a un sistema, contribuyen a mejorarlo.
Las peores sociedades son aquellas en las que no hay disenso. El humor es el
acto de mostrar a la sociedad que el rey está desnudo, porque el poder
-el acto de mayor solemnidad en una sociedad- es profundamente débil".
Laureano Márquez, destacado humorista, politólogo, columnista
y libretista.